Oda al fútbol en Nervión

El atractivo que genera el Barça cuando sale a escena es obvio, pero en el momento que choca contra un equipo que anhela tiempos pasados y mejores, el partido se convierte en una oda al fútbol, difícil de contemplar en un campeonato excesivamente bipolarizado. Las reminiscencias de un Sevilla herido en el orgullo se dejaron ver a través de una segunda parte excelsa, con Kanouté liderando a un equipo que no pasa por su mejor momento.

Muy pronto azotaban los contratiempos para el Barcelona. Pérez Lasa anulaba un gol legal a Messi y Pedro se lesionaba a los 16 minutos. Pep confiaba la enésima oportunidad a Bojan, prácticamente inédito durante el presente curso liguero. Con la posesión monopolizada por los culés y con un Sevilla encerrado en su propio campo, el guión se asemejaba al de la heroica frente al Arsenal. Los andaluces se reducían a treinta metros y el Barcelona tocaba a placer. Quemaba la pelota a los sevillistas, adoptándola el Barça y mimando su filosofía. Y es que cuando a Iniesta se le ocurre levantar la cabeza, las genialidades acechan. Y así lo hizo. El de Fuentealbilla picaba la pelota para habilitar a Alves, extremo más que lateral, y el brasileño cedía a Bojan, que marcaba a placer y rompía su sequía de tres meses sin ver puerta.

Poco o nada cambiaban las cosas a partir de entonces. Los culés seguían generando peligro a través de un Messi excesivamente egoísta y con Villa ausente. El asturiano , que no atraviesa su mejor momento, pasó absolutamente desapercibido. Fue entonces cuando el delantero argentino se elevaba para enviar al larguero un cabezazo magistral al que Javi Varas asistía como mero espectador. Con la primera mitad prácticamente concluída, Messi activaba las alarmas del barcelonismo al caer dolorido en un choque fortuíto con el portero sevillista. 

Kanouté se encargaría, en la segunda mitad, de resucitar a un Sevilla que se antojaba muerto. Y con tan solo  tres minutos transcurridos desde la reanudación, Negredo, en una sensacional pugna con Dani Alves, serviría escorado a un Navas que habilidosamente cabezeaba al fondo de las mallas. A partir de entonces, comenzó un choque de ida y vuelta, bonito, vibrante, vertical y con emoción. Las ocasiones se sucedían. El Barcelona evidenciaba una falta de mordida providencial para este tipo de batallas. Negredo y Navas pudieron adelantar a su equipo y Messi continuaba a su aire, de malabarista y chupón, pudiendo también sentenciar en jugadas imposibles propias de él mismo. La entrada de Perotti devolvió el esquema habitual al Sevilla, consciente de que sus alas suponen la mejor seña de indentidad de los hispalenses.

Le atacaba el orgullo al Barcelona y a cinco minutos del final, Iniesta se sacó un chut que hizo temblar la portería de Javi Varas y que  tan solo dos minutos después, el albaceteño enfilaba de nuevo la portería andaluza, viendo como Medel repelía el chut.

No pudieron hacer más dos equipos que evidenciaron un fútbol adictivo, inusual en los últimos tiempos. El Sevilla demostró un juego rabioso y el Barça, simplemente, fue el Barça. Nada más.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Fútbol análisis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s